martes, 21 de agosto de 2012

Dia 1: Entre aeropuertos y sudokus

"Cuando se viaja en avión solamente existen dos clases de emociones:
 el aburrimiento y el terror"


 Mi avión con destino África

frappuccino con Feitiño, Willy y Ruben
Situemonos, noche del primer día oficial de aventura en Uganda. Estoy sobrevolando Sudan, con un jet lag no demasiado terrrible y casi 24 horas de aeropuerto encima. Mis vuelos de enlace comienzan en Santiago, con paradas obligadas en Madrid y Londrés, compras compulsivas aparte nada digno de mención... Mis primeras horas de aventura volaron viendo  a gente de todo el mundo con billetes de British bajo el brazo y la única preocupación de llegar enteros a su destino



En la llegada a la puerta de embarque con destino Entebbe conocí a un hombre portugués de negocios, de esos que viven en los aeropuertos, visten trajes caros y nunca se despegan de su blackberry. No recuerdo su nombre y pronto olvidaré su cara pero sus consejos sobre higiene cargados de sentido común fueron mi último contacto con Europa. La conversación estuvo salpicada de recuerdos con sabor a madre preocupada y avecina-médico extraordinaria.


 No he podido ver demasiado África por la niebla, pero si he hecho mi primer amigo ugandés. Su nombre es Henry Kimera y me ha dado valiosos detalles del país, concretamente de Lugazy. Tras felicitarme por la iniciativa solidaria mantuvimos largas conversaciones, desde fútbol o el tiempo hasta economía. 


Un viaje de más de ocho horas da para dormir a Henry y escribir hasta aburriros. Una vez logrados los dos objetivos y con la manta de viaje encima voy a disfrutar de un merecido descanso.

Un abrazo desde algún lugar sobre el Sáhara: Carlos


¡Uganda, por fin!


"Si querias verme mal
haber visto mi cara en el aeropuerto
si me querías buscar,
he desaparecido y me han dado por muerto"




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